La buena práctica del win-win

Muchos afirman, al vender un servicio o producto, que la negociación debe ser “win-win”, es decir, que debe ser buena para ambas las partes. Para que eso suceda, tenemos que agregar aquí un ingrediente esencial llamado «rendimiento». Uno cede por un lado, incluso si aprieta tanto como puede, y el otro, también cede según las condiciones de la venta, ya que sabe la necesidad de dicho producto o servicio.

Suena elemental, pero ¿cuánto de esto ejercemos en nuestra vida diaria, junto con nuestros equipos de trabajo, con nuestros compañeros de otras áreas, con nuestros jefes, líderes y subordinados? Cada día más el mundo se hacia sí mismo, para sus necesidades, y parece que siempre el origen de los problemas y la culpa de las «no soluciones» son siempre de los demás, pero nunca de uno mismo. Al fin y al cabo, “mi jefe no me escucha», «mi empleado no está atento», “el departamento de finanzas es muy crítico”, “fulano es perezoso», etc.

Y tú mismo, ¿cuántas veces, ya sea como líder, empleado, pareja o, sobre todo, como ser humano, has mirado a ti mismo, buscando comprender qué ha causado el problema, cuáles son las razones y las causas reales para que te haya molestado tanto? Nada es unilateral, esa es la premisa básica de la comunicación: si uno habla solo, el 50% de la comunicación ya está comprometida. Con este porcentaje, la posibilidad de que ocurra cualquier error es casi del 100%. Sea cual sea su tamaño y/o consecuencia.

El mundo corporativo tendría muchas más ventajas si los líderes evaluaran sus actitudes, los subordinados tuvieran con mucha más intención en querer aprender más, los compañeros estuvieran más dispuestos a colaborar en lugar de querer encontrar un culpable. Invierte más tiempo tratando de salir del problema, convirtiéndote en un simple «observador» para comprender por qué te molesta tanto ciertas cosas. Porque, si estás en el medio del problema, haces parte de él y, muy probablemente, con el 50% de participación. Sé consciente, asume y discúlpate por tu parte. Crece y sé el ejemplo para los demás.

El ser humano es impulsado por ejemplos (desde la infancia, observamos e imitamos) y esto también es cierto para sus jefes y líderes: ellos son humanos, por lo que cometen errores, molestan a los demás y acaban creando el «efecto cascada»; el famoso top down. Pero eso no hace que todos los involucrados sean incompetentes o quieran molestarte, ni te convierte en un ser único que todos deberían reconocer. Reconócete a ti mismo antes. El 50% del éxito de tu carrera está en tus manos. El otro 50% depende de la oportunidad correcta, en el momento correcto. Entonces, reconoce. Si todos fueran conscientes de su 50% de responsabilidad, cambiaríamos la proporción a lo positivo: la posibilidad de tener el 100% de acierto ya estaría más cerca.

¿La consecuencia de todo?
Eficiencia y efectividad en entornos de trabajo competentes y saludables. Y luego prevalece el verdadero “win-win”.

Juliana Rocha
Consultora de RRHH y Coaching | Talent & Organization

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Add Comment *

Name *

Email *

Website